Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizan el potencial de los relojes inteligentes para registrar señales fisiológicas y detectar cambios relacionados con la salud antes de que aparezcan síntomas evidentes. El trabajo es encabezado por la doctora Ana Leonor Rivera López, del Instituto de Ciencias Nucleares, y se desarrolla dentro del enfoque conocido como física de la vida.
La investigación busca comprender cómo interactúan variables como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la respiración, el sueño, la temperatura corporal y el movimiento. El objetivo no es sustituir el diagnóstico médico, sino generar información complementaria que ayude a identificar patrones individuales y posibles señales de alerta.
Relojes inteligentes y estudio de la homeostasis
La homeostasis es la capacidad del organismo para mantener relativamente estables sus procesos internos. Sin embargo, esas variables cambian de acuerdo con el descanso, la actividad física, el estrés, el ejercicio y otros estímulos cotidianos.
El grupo Física de la Vida estudia esas variaciones en tiempo real y en condiciones cercanas a la vida diaria. Para ello, compara los registros de dispositivos portátiles con mediciones obtenidas mediante equipos especializados de laboratorio, como BioHarness y Biopac.
De acuerdo con la investigación, los relojes de la serie HUAWEI WATCH D han mostrado mayor utilidad durante periodos de reposo, como el sueño. En esas condiciones, los investigadores reportan márgenes de error aproximados de más o menos 3 milímetros de mercurio en la presión arterial y más o menos dos latidos por minuto en la frecuencia cardíaca.
Cuando la persona camina, habla o corre, el movimiento puede aumentar el margen de error hasta alrededor de 10 por ciento. Por ello, la precisión depende de factores como la postura, la actividad realizada y las condiciones en que se efectúa cada medición.
Un experimento para observar la respuesta al miedo
Como parte de las pruebas, los investigadores observan cómo cambian las señales fisiológicas de los participantes ante estímulos emocionales. En uno de los experimentos, las personas ven un cortometraje de terror de aproximadamente dos minutos mientras se registran sus respuestas corporales.
El equipo utiliza cuatro relojes inteligentes para obtener mediciones con intervalos cercanos a los 30 segundos. Después, compara los datos de los dispositivos con los resultados de instrumentos especializados, con el propósito de evaluar su concordancia.
Estas pruebas también permiten estudiar el desempeño de los dispositivos en población mexicana. La validación para distintos grupos de edad, sexo y condiciones de salud requiere investigaciones adicionales antes de establecer aplicaciones médicas más amplias.
La importancia de observar los patrones individuales
La presión arterial no es un valor fijo: puede variar durante el día y cambiar según la edad, el sexo, el nivel de actividad física, el estilo de vida y determinadas condiciones de salud, como la diabetes o la obesidad. En las mujeres también pueden influir las diferentes etapas del ciclo menstrual.
Por esta razón, una lectura aislada no necesariamente tiene el mismo significado para todas las personas. Los investigadores consideran que reunir mediciones durante periodos prolongados podría ayudar a establecer un patrón de referencia individual y a identificar modificaciones relevantes en la dinámica fisiológica.
El monitoreo fuera del consultorio también puede aportar contexto en casos como la hipertensión de bata blanca, cuando una persona presenta cifras elevadas durante una consulta debido al estrés o la ansiedad. Estos datos deben ser interpretados por profesionales de la salud y no reemplazan una valoración clínica.
Hacia una medicina preventiva y personalizada
El laboratorio Calmecac, dirigido por Ana Leonor Rivera López y Rubén Fossion, trabaja con redes fisiológicas que representan las interacciones entre distintos sistemas del cuerpo. La propuesta consiste en analizar varias señales de manera conjunta, en lugar de observar únicamente un valor aislado.
Desde esta perspectiva, los relojes inteligentes podrían contribuir a detectar cambios tempranos en los patrones fisiológicos y orientar una consulta médica oportuna. La UNAM señala que, antes de utilizar estas herramientas con fines clínicos, es necesario validar su precisión y reconocer sus limitaciones.
Los especialistas también subrayan que estos dispositivos no diagnostican por sí mismos enfermedades ni deben utilizarse para iniciar o modificar tratamientos. Su posible utilidad está en aportar registros complementarios que ayuden a comprender mejor la respuesta de cada organismo y favorezcan una atención más personalizada.

