A una semana del regreso a clases, padres de familia reportaron aumentos en los precios de los uniformes escolares que se comercializan en la calle Emiliano Zapata, en el Centro Histórico. Las familias señalaron que este año deberán destinar entre mil y mil 500 pesos por estudiante, dependiendo del nivel educativo y de las prendas requeridas.
Ricardo González, quien desde hace seis años compra los uniformes de sus dos hijas en esa zona, explicó que por cada estudiante pagó 300 pesos por el uniforme deportivo y 400 pesos por el uniforme de diario. En comparación con años anteriores, consideró que el gasto aumentó, aunque afirmó que la calidad de las prendas se mantiene.
“Antes yo creo que con 500 pesos ya comprabas ambos y súper completo; ahora sí está más caro, pero la calidad sigue siendo igual de buena”.
Érika acudió con su esposo y su hija para adquirir el uniforme de bachillerato. Detalló que pagó 510 pesos por el uniforme de diario, 400 pesos por el pants deportivo y 180 pesos por una bata de laboratorio, cuyo precio aumentó respecto al año pasado, cuando costaba 100 pesos.
“Casi el doble; todos los días suben mucho y hace años uno venía y con 500 pesos comprabas los dos uniformes, la bata, calcetas y hasta te sobraba”.
La compradora calculó que vestir por completo a un estudiante representa una inversión cercana a mil pesos. Sin embargo, el gasto puede aumentar al sumar calcetas, zapatos y otras prendas solicitadas por las escuelas.
Por su parte, Alejandra Hernández recorrió varios locales para encontrar el uniforme de secundaria de su hijo. Hasta el momento desembolsó 600 pesos por el pants y 400 pesos por el uniforme de diario, pero estima que el gasto total llegará a mil 500 pesos al completar la vestimenta escolar.
“Los precios suben cada vez; al principio un peso, dos, cinco, pero cuando menos te das cuenta ya gastaste el doble de lo que hacías antes”.
El incremento se presenta durante el periodo de compras previo al inicio del ciclo escolar, cuando las familias concentran la adquisición de uniformes, útiles y otros artículos necesarios para el regreso a clases. Ante este escenario, los padres buscan comparar precios entre establecimientos para reducir el impacto en sus gastos familiares.

