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Microdramas conquistan al público y exploran nuevas posibilidades con inteligencia artificial

Los microdramas, producciones audiovisuales grabadas principalmente en formato vertical y con episodios de pocos minutos, se consolidan como una alternativa para captar a las audiencias que consumen contenidos desde el teléfono celular. El tema fue analizado el 1 de octubre de 2026 durante la mesa “Vertical & Viral: el auge del microdrama”, realizada en Iberseries & Platino Industria, en Madrid.

La conversación reunió a profesionales de la industria audiovisual para revisar el desarrollo de un formato que nació en China y que, después de expandirse durante la pandemia, comenzó a ganar presencia en distintos mercados. La inteligencia artificial apareció como una de las herramientas con mayor potencial para reducir costos y acelerar procesos de producción.

Un formato diseñado para el consumo móvil

Los microdramas responden a una forma de consumo marcada por la rapidez y la visualización individual. Sus capítulos suelen durar pocos minutos y están construidos para mantener la atención del público e invitarlo a continuar con el siguiente episodio.

El modelo comenzó a desarrollarse en China en 2018, impulsado por plataformas como Douyin y Kuaishou. La pandemia aceleró su expansión internacional y convirtió a las micronovelas, como también se conoce a estas producciones, en una de las áreas de mayor crecimiento dentro del entretenimiento digital.

En 2024, China produjo alrededor de 30 mil micronovelas y el sector registró ingresos cercanos a 7 mil millones de dólares. Ese crecimiento ha motivado a productoras, plataformas y compañías tecnológicas de Europa, Estados Unidos y América Latina a explorar el formato.

Comedia y terror enfrentan mayores desafíos

Durante el encuentro se señaló que la comedia y el terror todavía enfrentan dificultades para adaptarse al consumo individual desde un dispositivo móvil. Ambos géneros suelen beneficiarse de una experiencia compartida y de reacciones colectivas, mientras que los microdramas se ven principalmente de manera personal.

Las historias basadas en propiedades intelectuales conocidas han mostrado una mejor respuesta que los proyectos completamente nuevos. En el caso de la comedia, el humor físico tiene mayores posibilidades de viajar entre mercados que los chistes basados en diálogos o referencias culturales específicas.

El thriller, en cambio, aparece como uno de los géneros con mejores perspectivas para el formato. La tensión constante, los giros frecuentes y la necesidad de continuar viendo el siguiente capítulo se ajustan a la lógica de los microdramas.

La inteligencia artificial reduce tiempos y costos

La inteligencia artificial ya se utiliza en algunas producciones para tareas como el doblaje y podría ampliar su participación en procesos creativos y técnicos. Una de sus principales ventajas sería facilitar la realización de proyectos de géneros costosos, como la ciencia ficción.

En Europa y Estados Unidos, una temporada de microdrama puede tener entre 55 y 60 capítulos y requerir una inversión aproximada de entre 120 mil y 250 mil dólares. Con herramientas de inteligencia artificial, los tiempos de producción podrían reducirse a unas cuantas semanas, aunque esto no implica la desaparición de las historias protagonizadas por actores y actrices reales.

El reto consiste en utilizar la tecnología sin perder la calidad narrativa. Cada episodio debe funcionar de manera independiente, pero también cerrar con suficientes elementos para motivar al público a continuar con la historia.

Europa y América Latina buscan conectar con nuevas audiencias

Portugal es uno de los mercados europeos donde el formato ha logrado una respuesta destacada. Producciones de la compañía SPI han superado los 15 millones de visualizaciones en un país de aproximadamente 10 millones de habitantes.

La expansión del microdrama también se refleja en la industria iberoamericana. Iberseries & Platino Industria 2026 incluyó una convocatoria específica para microseries verticales, mientras que su programa reúne a profesionales, productoras, plataformas y compradores de más de 50 países.

El crecimiento del formato plantea nuevas oportunidades para desarrollar historias breves, producir con presupuestos más reducidos y llegar a públicos acostumbrados a consumir contenidos en sesiones rápidas. Sin embargo, su consolidación dependerá de la capacidad de la industria para equilibrar velocidad, innovación tecnológica y calidad narrativa.