La columna “México SA”, publicada el 3 de septiembre de 2026, cuestiona los resultados de la estrategia antidrogas de Estados Unidos después de más de cinco décadas y coloca en el centro del debate el aumento del consumo, el tráfico internacional y las muertes por sobredosis.
El texto también examina la función de la Administración para el Control de Drogas (DEA), creada en 1973, y plantea que las políticas basadas principalmente en la persecución y el decomiso no han resuelto el problema de salud pública ni han reducido de manera definitiva la oferta de sustancias ilícitas.
Más de 50 años de estrategia antidrogas
La revisión parte de las políticas impulsadas durante las administraciones de Richard Nixon y Ronald Reagan, cuyos gobiernos presentaron el combate contra las drogas como una prioridad nacional y posteriormente internacional. En ese contexto, Estados Unidos consolidó un modelo centrado en la aplicación de la ley, la cooperación internacional y el control de las organizaciones dedicadas al tráfico.
La DEA fue establecida el 1 de julio de 1973 para concentrar bajo un solo mando las funciones federales relacionadas con la aplicación de las leyes sobre sustancias controladas. Su misión oficial incluye investigar organizaciones dedicadas al cultivo, fabricación y distribución de drogas destinadas al mercado estadounidense.
El costo de la crisis de sobredosis
El balance de la política antidrogas se relaciona con una crisis de salud pública que continúa afectando a Estados Unidos. En 2023 se registraron aproximadamente 105 mil muertes por sobredosis de drogas y cerca de 80 mil estuvieron relacionadas con opioides, de acuerdo con datos del sistema nacional de estadísticas vitales.
La crisis ha tenido distintas etapas. El aumento inicial estuvo vinculado con la prescripción de opioides en la década de 1990; después crecieron las muertes relacionadas con heroína y, a partir de 2013, las asociadas con opioides sintéticos, principalmente fentanilo fabricado ilegalmente.
Además, los registros oficiales muestran que las muertes por sobredosis relacionadas con cocaína y estimulantes también aumentaron entre 2022 y 2023, mientras que disminuyeron las tasas vinculadas con opioides y opioides sintéticos durante ese mismo periodo.
El papel de la DEA y la cooperación internacional
La agencia estadounidense sostiene que durante sus 53 años de existencia ha desmantelado organizaciones criminales, perseguido a líderes del narcotráfico y ampliado sus operaciones de inteligencia y cooperación con autoridades de otros países.
Sin embargo, la columna plantea una revisión crítica de ese desempeño y cuestiona si la estrategia ha atendido las causas del consumo y la demanda. También recuerda que las operaciones antidrogas han tenido efectos políticos y de seguridad en países de América Latina, incluido México.
Un debate que continúa abierto
La discusión no se limita a la eficacia de los decomisos o las detenciones. También involucra la prevención, el tratamiento de las adicciones, la regulación de medicamentos, el tráfico de armas y la responsabilidad de los países consumidores y productores dentro de una cadena transnacional.
Con una crisis de sobredosis todavía vigente y nuevas sustancias sintéticas en circulación, el debate sobre la “guerra contra las drogas” permanece abierto. El desafío consiste en evaluar qué resultados ha producido el modelo aplicado durante décadas y qué medidas pueden reducir efectivamente los daños a la población.

