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Electricidad y gas natural se vuelven clave para atraer nuevas inversiones en México

La disponibilidad de electricidad y gas natural se ha convertido en un factor decisivo para atraer nuevas inversiones industriales en México, ante el crecimiento de la demanda energética y las limitaciones que enfrenta la infraestructura eléctrica. Querétaro refuerza sus redes para atender a empresas tecnológicas y centros de datos, mientras Hidalgo desarrolla la central de ciclo combinado Tula II para ampliar el suministro en la zona centro del país.

La competencia entre estados ya no depende únicamente de incentivos fiscales o de su ubicación geográfica. La capacidad para garantizar energía suficiente, estable y competitiva puede definir dónde se instalan nuevos proyectos productivos y qué regiones logran sostener su expansión industrial.

Querétaro amplía su infraestructura energética

Querétaro cuenta con la central de ciclo combinado El Sauz, alimentada por el gasoducto Naranjos-El Sauz. Esta infraestructura acompaña el crecimiento industrial del estado, que en 2015 captó mil 021 millones de dólares de inversión extranjera directa.

La expansión de la red eléctrica continúa. Durante abril se habilitaron 91 megawatts para abastecer a centros de datos, empresas tecnológicas y fabricantes. Además, la línea entre El Sauz y San Ildefonso incrementó casi 30% su capacidad, lo que permite transportar más electricidad hacia las zonas industriales.

El aumento de la actividad económica también ha elevado la presión sobre la red. Las intermitencias y variaciones de voltaje representan un reto para las operaciones, particularmente en la etapa de distribución, que conecta la electricidad con los usuarios finales.

Ante esta situación, algunas empresas de gran tamaño han optado por generar parte de su propia electricidad mediante gas natural. La disponibilidad de este combustible facilita esa alternativa, debido a que Querétaro se encuentra conectado con distintos gasoductos y cuenta con capacidad para atender una demanda creciente.

Hidalgo apuesta por Tula II

Hidalgo, por su parte, busca avanzar hacia una generación eléctrica basada en gas natural y reducir gradualmente el uso de combustóleo. Para ello, la Comisión Federal de Electricidad desarrolla la central de ciclo combinado Francisco Pérez Ríos, conocida como Tula II.

El proyecto tendrá una capacidad de 930 megawatts, suficiente para abastecer aproximadamente a cuatro millones de hogares. También está previsto que refuerce el suministro eléctrico de la zona centro y del Valle de México, una de las regiones con mayor consumo energético.

La nueva central sustituirá generación basada en combustóleo por generación con gas natural y podría contribuir a mejorar la calidad del aire en el corredor industrial Tula-Apaxco. El gas natural produce alrededor de 30% menos emisiones de dióxido de carbono que el combustóleo, aunque el impacto ambiental final dependerá de la operación y de la conclusión de las obras complementarias.

Los beneficios todavía no se concretan por completo. La central permanece en desarrollo y el gasoducto previsto para abastecerla de combustible continúa en construcción.

Energía, un elemento central para la inversión

La disponibilidad de infraestructura gasífera y eléctrica puede marcar diferencias importantes entre los estados que compiten por nuevos proyectos. Las regiones con redes de transporte, generación y distribución tienen mejores condiciones para atender industrias con altos requerimientos energéticos.

Querétaro parte de una infraestructura que ya está en operación y continúa ampliándose. Hidalgo, en cambio, trabaja para materializar una nueva capacidad de generación que podría fortalecer su posición industrial y mejorar el suministro energético de la región centro.